Google+ El Malpensante

Iceberg

Fin de fiesta en Vanity Fair

.

Si hay una figura emblemática en el mundo de las revistas en inglés –que, no nos engañemos, es el que manda la parada en el mundo–, es la de Graydon Carter, editor general de Vanity Fair hasta el mes pasado, cuando su capitanía a bordo del inmenso yate tocó a su fin. Carter compartía el pelotón de punta en Condé Nast Estados Unidos, dueño de los títulos más prestigiosos, con Anna Wintour, la factótum de Vogue Estados Unidos y editora artística del conglomerado, y con David Remnick, el director del New Yorker. Carter, el hombre del pelo blanco alborotado, dirigió la famosa nave por última vez para el Hollywood Issue de 2018, en cuya carátula sale él mismo en una esquina vestido de frac, rodeado de una docena de celebridades cinematográficas. Un paseo por las páginas de esta edición n° 691 nos da a sus colegas de otras latitudes una envidia difícil de ocultar: 206 páginas (aunque ya no son las 410 de 2014), largas secuencias de anuncios publicitarios, sobre todo provenientes de la industria de la moda, y una bandera que, en efecto, alcanzaría en número para tripular un barco de 400 pies de eslora, y quizá quedarían sobrando marineros.

Carter, un anglófilo de 68 años, edad que en su profesión no suele obligar a nadie al retiro, llevaba 25 en el cargo, desde cuando fue inducido a dejar Spy, la audaz revista que fundó, para asumir el puesto que ocupaba la polémica y egocéntrica Tina Brown. Carter impuso rápidamente su estilo editorial y por ahí derecho se volvió el árbitro de las elegancias, dando quizá la fiesta más esperada del año en la que Vanity Fair, neoyorquina por excelencia, celebra los Oscar de Hollywood, símbolo de la costa opuesta, la del oeste. También es famosa la fiesta anual que la revista da en Washington para agasajar a la prensa que cubre la Casa Blanca. Carter, entre otras, ha sido un enemigo acérrimo de Trump, lo que, dicen, pospuso su retiro por un año.

Aunque la revista tiene una presencia digital muy robusta y creciente, ya no produce dinero como antes. La reducción combinada de ingresos y circulación, cuyos números desglosados no se conocen, arroja un balance decreciente que tiene implicaciones inexorables en el mundo corporativo norteamericano. Por si acaso, ellos tampoco han terminado de inventar cómo se convierte la fuerza digital en billetes. La propia Wintour fue la encargada de plantear las drásticas revisiones pa...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

El Malpensante

Marzo 2018
Edición No.194

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores