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Breviario

El Vaticano en la red, Urbi et interneti

El santo ocio o la necesidad de sobrevivir han llevado al Vaticano a modernizarse. Entre las medidas, este diccionario de latín contemporáneo.

© Francisco Villa

¿Saben cómo se llama el básquet en latín? ¿No? Pues se llama follis canistrique ludus, se los juro, y bestseller se dice liber máximus divénditus, los blue jeans son bracae línteae caerúleae, y en fin, la minifalda es una tunícula mínima. Para que vean que el latín también se aggiorna.

Así las cosas, como una azafata puede ser una de esas sonrientes señoritas que guían al público en los eventos públicos, y también la que atiende a los pasajeros de un avión, si la primera fuese vestida con hot pants, sería una vectorum adiutrix cum brevíssimae bracae femíneae, mientras que si la segunda lo es a bordo de un jumbo, será una aeria ministratrix in capacíssima aerinavis, donde corre escaso riesgo de encontrarse a un miles decíduus cum parvum subligáculum, es decir: un paracaidista vestido solo con un slip, aunque puede que sí munido de su umbrella descensória, o sea, de su paracaídas.
Se preguntarán a qué se deben mis conocimientos de este latín que más que aggiornado casi parece uptodatezado. Y les contesto que ello tiene que ver, fundamentalmente, con el hecho de que la Iglesia católica –¡ojo!, ella como tal, no la fe católica, tan respetable como cualquier otra– siempre me ha parecido una institución muy divertida, sobre todo ahora que carece de poder para quemar brujas y herejes. Por eso, desde hace algún tiempo, me he convertido en un asiduo del dominio web del Vaticano, y es ahí donde encontré el diccionario de italiano-latín que me provoca continuas carcajadas. Y como soy muy solidario, deseo compartir mi regocijo.
Reconozcamos de entrada que lo de poner al día el latín es lógico, si como, según parece, el papa Ratzinger quiere dar marcha atrás en la rueda de la Historia, al menos en la de su Iglesia. Este papa es inteligente y sabe que la tal rueda también tiene marcha atrás, pero el idioma no. El idioma y el tiempo son las dos únicas entidades indómitamente independientes y totalmente...

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