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Entrevistas

Mostrar un mundo que ya no existe

Esta charla a distancia con el ex reportero Dominique Lapierre tres años después de la muerte de su compañero Larry Collins, recibió el Premio Simón Bolívar de 2008 a mejor entrevista. 

Dominique Lapierre fotografiado por Daniel Mordzinski en 2005. © Daniel Mordzinski

¿Está encendida la grabadora? Una de cada dos veces me pasa que está apagada.
–Señor Lapierre, una de cada dos veces me pasa que el entrevistado me pregunta eso. 

Uno de los tanques que recorrió los Campos Elíseos como parte del desfile nacional del 14 de julio de 1954 llevaba pintadas las palabras General Leclerc en honor del comandante de la división mecanizada que diez años atrás había liberado la capital francesa. Todos los tripulantes del tanque admiraban, por supuesto, a Leclerc; uno de ellos, además, llegaría a conocer en persona a De Gaulle. Se llamaba Dominique Lapierre, tenía 23 años y acababa de publicar Luna de miel alrededor de la Tierra, una serie de relatos entrelazados a partir de las crónicas, borradores y fotografías que había hecho durante su viaje de bodas.
La compañera en aquel viaje se llamaba también Dominique. Aún tienen que llamarse Dominique 1 y Dominique 2, y raramente viajan sin estar juntos. Dominique 2 es quien ayuda a Dominique 1, monsieurLapierre, a organizar su agenda. No le dejan mucho tiempo los viajes entre las ciudades de la India donde funcionan sus proyectos humanitarios y la casa en Ramatuelle, al sur de Francia, que ha sido la residencia oficial de los Lapierre hace cuatro décadas, así como el apartamento de París donde pasan algunas semanas cada año. Aun así, Lapierre sigue realizando trabajos periodísticos de largo aliento; el último de ellos, Un arco iris en la noche, fue publicado en Francia en mayo pasado.
Cada vez que Dominique 1 contesta el teléfono habla tan rápido como puede, para aclarar cortésmente que está de prisa. Incluso, que siempre está de prisa. Pero siempre contesta el teléfono antes del tercer timbre. “Se me ocurre pensar que la persona del otro lado de la línea también está ocupada” dice Lapierre, que se recupera de un resfrío envuelto en una bata de paño enorme y tomando el té hindú que le sirve Dominique 2. Ella ...

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